¿Por qué no te callas?

Las historias eternas frente a la historia de una vez del sol, las eternas historias de estas tierras paridoras de bufones y cotorras, las eternas historias de los negros que fueron, y de los blancos que no fueron, o al revés o como os parezca mejor, las eternas historias blancas, negras, amarillas, rojas y azules, —toda la gama cromática reventando encima de mi cabeza en llamas— la eterna historia de la cínica sonrisa del europeo llegado apara apretar las tetas de mi madre. El horroroso paseo circular, el tenebroso juego de los pies sobre la arena circular, el envenenado movimiento del talón que rehúye el abanico del erizo, los siniestros manglares, como un cinturón canceroso, dan la vuelta a la isla, los manglares y la fétida arena aprietan los riñones de los moradores de la isla. Sólo se eleva un flamenco absolutamente. "Isla en peso", Virgilio Piñera (1943)

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