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Mostrando las entradas de agosto, 2013

Dos poemas de Manuel Ramos Otero

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No digáis que por falta de su bicho
mi verso resplandece hasta que arde
el culo es llamarada por la tarde
de noche, como Dios, vuelve a su nicho.

Si el lector me rechaza por cobarde
por miedo a la verdad es que lo ficho
tentación de poeta es lo entredicho
ignorancia juzgar por puro alarde.

Que no compre mi libro por la fama
para ser en la esquina muy discreto
que hasta muerto mi tumba será cama

una orgía de huesos y esqueleto
apasionado mármol para el que ama
bajo el sol y la luna sin secreto.

26

Dejé las calles de la patria mía
abrumador templete del relajo
catedral desacrada del carajo
burdel del vacilón que a todos fía.

Errante me lancé como un gargajo
cordón umbilical yo cortaría
enferma de fantasmas mi poesía
aislada sucedió como un colgajo.

¿Qué país inventado en la memoria
se vuelve macharrán con su desprecio
hartísimo de tanta vanagloria?

Aquél que te soñó tú llamas necio
lo ignoras en el curso de tu historia:
lo que de ti contó no tiene precio.


Invitación al polvo. San Juan: Editorial Plaza Mayor. 1991…

El "hermoso hoy": Discurso pronunciado por Eduardo Lalo con ocasión de la entrega del Premio Rómulo Gallegos (2013) a Simone.

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El “hermoso hoy”Eduardo Lalo
La mayor parte de los habitantes del mundo poseen orígenes definidos, estables, prácticamente incuestionables: un lugar, un pueblo, una nación, un documento estatal, que establecen claramente sus coordenadas personales. Sin embargo, existen también otros habitantes del planeta cuyos orígenes son preguntas, equivocaciones o condenas. Recuerdo mis tiempos de estudiante en Europa, cuando invariablemente me detenía la gendarmería francesa en sus puestos de frontera. Recuerdo como el ceño del oficial se fruncía al examinar mi pasaporte, como comparaba la foto con mi cara, como volvía sobre el documento, como me dejaba esperando ante el mostrador y regresaba con un superior que, luego de examinar nuevamente las páginas de mi documento de “identidad”, me preguntaba con una mezcla de desprecio y celo policiaco: “Qui etez-vous?”, “¿Quién es usted?”
En ese documento que permite acceder al resto del mundo, se consignaba, sin explicación, un puñado de datos desorientado…