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"Cangrejitos. (¿cangrejos?)" Hoy veo cementerios cuadrados y perfectos, cuadriculados, orientados al norte. Como si la madre del viento y los tomates no supiera que están toditos muertos y en su oreja derecha se aposenta una araña peluda, oronda ella. Están toditos muertos; pequeños, grandecitos, más grandes y hasta inmensos. Con un baile de hormigas allí donde hubo sombra. Cangrejitos. (¿cangrejos?) reptando hasta el ombligo y por la costurita, quién sabe qué andanada de insectos ensayando su grisáceo concierto. El festival no va; el muchacho comió mucho esa noche y se le formaron unas bolitas blancas en el colon. Después quiso caminar sobre la cuerda floja y plaff. La niña aquella allí, si vieran qué hermética está ahora; ella tan formadita y con las muchas cosas que sabía y solía hacer la pobre. Aquel viejo maniático, el de las uñas pegadas a la carne del otro, ahora tan serenito. El viento aullaría tan lindo por sus cuencas. A ver, dígame, ¿qué de ellos? José María...

Amaratada, Yara Liceaga-Rojas

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(L os cangrejos baten palancas ante el envío crustáceo de la Liceaga-Rojas a nuestro blog. Boca del cangrejo (aka) Manglaria emerge pausado de su latencia , como esa criatura que en el litoral excava su vida otra.  Se despejan arenas para el luto de la poeta de cara al mar. lbm ) Del libro inédito Amaratada Yara Liceaga-Rojas voy a tu encuentro sal Madre dicen los niños cuando estamos sumergidos, chapoteando mirando al lugar donde te dejamos de espaldas a la Villa Pesquera dicen que ya debes haber llegado a China con la boca diciendo peces palabras saladas haciendo corales de viento recorriendo el planeta como deseos animados labor de dibujos de agua dicen China como medida de distancia extendiéndote en su mente y la idea del infinito que se filtra por lo dedos cuando hacemos una cacerolita con las manos con el reguero tuyo líquido que dispersa a donde fuiste lanzada cenicienta, particulada dicen China y...

I love you free

I love you free   El paisaje es un culo redondo como un cielo azul, una playa de arena fina de donde emergen dos nalgas negras. El sol es fuerte como la muerte y despide una luz regia que hace brillar las formas y extiende los contornos de las olas. El paisaje es un culo, un cielo salado de aguas transparentes, arenas blancas, nalgas negras. Los colores cambian, el tiempo es un eufemismo, un palito con el que se hacen rayas en la arena. La luz del sol rebota contra los bordes de las cosas y hace todo más dúctil y maleable. Hay aquí esa tendencia a mezclar todo con todo, principio y fin, negro y blanco, negro y rojo, negro y verde, negro y mamey, negro y negro. El paisaje es un culo, un sueño, una mentira, una ilusión, una niña negra caminando desnuda por la playa lejos de la España católica que trajo la esclavitud y el idioma. Se habla rápido, con música y sin eses. El inglés es necesidad de la carne. El sexo lo regalan niños y niñas que los adultos venden en ...

Dos poemas de Manuel Ramos Otero

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20 No digáis que por falta de su bicho mi verso resplandece hasta que arde el culo es llamarada por la tarde de noche, como Dios, vuelve a su nicho. Si el lector me rechaza por cobarde por miedo a la verdad es que lo ficho tentación de poeta es lo entredicho ignorancia juzgar por puro alarde. Que no compre mi libro por la fama para ser en la esquina muy discreto que hasta muerto mi tumba será cama una orgía de huesos y esqueleto apasionado mármol para el que ama bajo el sol y la luna sin secreto. 26 Dejé las calles de la patria mía abrumador templete del relajo catedral desacrada del carajo burdel del vacilón que a todos fía. Errante me lancé como un gargajo cordón umbilical yo cortaría enferma de fantasmas mi poesía aislada sucedió como un colgajo. ¿Qué país inventado en la memoria se vuelve macharrán con su desprecio hartísimo de tanta vanagloria? Aquél que te soñó tú llamas necio lo ignoras en el curso de tu historia: lo que de ti contó no tiene precio. Invitación...

Cuando

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Cuando             A Eduardo Lalo y a Noelia M. Quintero Herencia Cuando desaparecieron las bicicletas algo comenzaba por el final o entre ambas palabras sólo existen las palabras que gustan de aparecer en los linderos, las reiteraciones que nada concluyen por eso las bicicletas de seguro desaparecen no cuando descansaban sobre el stand, sino bajo la sombra quieta de una marquesina, húmedas todavía tras ayudarme a vencer en la carrera a la lluvia, dejan de estar entre nosotros cuando guarecerlas no es ni siquiera una posibilidad Tiempo de ataúdes de olas de desapariciones sin trucos ni humaredas, cuando desapareció la Kawasaki de mi hermano esquizo igual llegó luego un Volky que desaparecería también, entonces las pistas de carros eléctricos molestaron, la colección de chiringas desapareció las revistas pornográficas desaparecieron Cómo decir que fue más o menos, ...