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Izquierda y entusiasmo. Bernie Sanders en Puerto Rico

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Izquierda y entusiasmo. Bernie Sanders en Puerto Rico. Juan Carlos Quintero Herencia The elefant in the room tiene lomo, pelos y señas. El fracaso histórico de “interpelación”, la in-disposición o falta de aptitudes para el diálogo abierto, sin cortapisas de la izquierda puertorriqueña. Su imposibilidad de proyectar, de apalabrar con rigor intelectual y político, en este mundo y ahora , una mejor vida para todos . Este fracaso es ya una marca de su historicidad moderna e incluso ya se lo usa como moneda de cambio en la esfera electoral. Bueno, en verdad, hay que esperar a que se cuenten los votos. Un paseo por las redes y por el circuito de amistades en Facebook, sin embargo ya devela las señales acostumbradas. No digo que mi paseo sea representativo pero algo devela. Ya enfilan algunos sus focos sobre el perfil ideológico, intelectual o moral de los entusiasmados con la candidatura presidencial del senador de Vermont, Bernie Sanders. Ya reaparece el cotejo de “ideas...

La entrega identitaria

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{Mira este afrentao y que sacando cosas por ahí sin consultarme. lbm} Juan Carlos Quintero-Herencia A Carlos Pabón Ortega y Rita Indiana Hernández Pa la nueva era un poco de vieja escuela que te pone a prueba y a la vez te eleva                   Tego Calderón, “Salte del medio” The gift is a contract from which neither participant is allowed to withdraw.                   George Lamming, The Pleasures of Exile La entrega moderna de un imaginario identitario a la comunidad puertorriqueña es parte de la piedra angular sobre la que se erige la actual obstrucción política del orden discursivo de dicha comunidad. Por el momento interesa pensar la escena de esta entrega como parte de un proyecto de modernización de larga duración en la isla.   De ningún modo se trata de una e...

Nada como un viejito

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  Crítica muda y ciega Roland Barthes Los críticos (literarios o teatrales) se valen a menudo de dos argumentos bastantes singulares. El primero consiste en decretar bruscamente que el objeto de la crítica es inefable y, por consiguiente, la crítica inútil. El otro argumento, que también reaparece periódicamente, consiste en confesarse demasiado tonto, demasiado torpe para comprender una obra reputada como filosófica: así, una pieza de Henri Lefebvre sobre Kierkegaard ha provocado entre nuestros mejores críticos (y no hablo de quienes abiertamente hacen profesión de tontería) un fingido pánico de imbecilidad (cuya meta, evidentemente, era desacreditar a Lefebvre relegándolo al ridículo de la cerebralidad pura). ¿Por qué la crítica proclama periódicamente su impotencia o su incomprensión? No es por modestia ciertamente: para uno, nada más cómodo que confesar no comprender nada del existencialismo; para otro, nada más irónico, y por lo tanto más seguro, que reco...