Agenda cultural: ¿Cuánto vale la mascarita esa?


"Nuevamente el izquierdista desesperado convoca a 'hacer algo'. Uno se tienta entonces de citar la provocativa tesis de Alain Badiou: 'es mejor no hacer nada que contribuir a la invención de caminos formales que hagan visible lo que el Imperio reconoce ya como existente.' Es mejor no hacer nada que comprometerse en actos localizados, cuya función última es hacer que el sistema funcione mejor (actos como brindar espacios para la multitud de nuevas subjetividades, etc.). Hoy la amenaza no es la pasividad, sino la pseudoactividad, la urgencia de 'estar activo', de 'participar', de enmascarar la vacuidad de lo que ocurre. Las personas intervienen todo el tiempo, 'hacen algo', los académicos participan en debates sin sentido, etc., y lo verdaderamente difícil es retroceder, retirarse. Quienes están en el poder suelen preferir incluso una participación 'crítica', un diálogo, al silencio —para embarcarnos en un 'diálogo', para asegurarse de que nuestra ominosa pasividad está quebrada—. En esta constelación, el primer paso verdaderamente crítico ('agresivo', violento) es abandonarse a la pasividad, rehusarse a participar; éste es el necesario primer paso que esclarecerá el terreno de la verdadera actividad, de un acto que cambiará efectivamente las coordenadas de la constelación."
Slavoj Zizek, La suspensión política de la ética. 2005.

Antes de retirarse a su cíclica muda de carapacho, lababe me deja esta cita de un autor cuyo figureo e hipertensión, me consta, la perturban. Coherente hasta en sus rechazos y pulsiones, Cangre me deja en Reyes otro de sus regalitos paradójicos, congelación flagelada, oximoro con patas. Creo que leyó demasiado la prensa 'del país" entre banquetes y celebraciones hasta el amanecer. Espera de esperanza, la muy puta. Nadie como ella, que aunque queda cual varilla, logra mover sus patas en direcciones opuestas y de alguna manera se retira.

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