Identidad y elecciones: Un castrado lo hace mejor

Sobre cómo dejar ciertas escenas, dizque, políticas Sobre cómo escribir "Fin". "You know who you are" "Podemos hacer una diferencia: organízate" Sound bites preelectorales

"En Luces de la ciudad, una de las obras maestras absolutas de Chaplin, hay una escena memorable (comentada, entre otros, por Levinas) que establece el vínculo entre ese objeto [el exceso inhumano] y la vergüenza. Luego de tragarse un silbato por error, el vagabundo sufre un ataque de hipo, lo que produce un efecto cómico: con el movimiento de aire de su diafragma, cada hipo hace que el silbato suene y genere un raro concierto de silbatos que provienen del interior de su cuerpo; el vagabundo, avergonzado, trata desesperadamente de disimular esos sonidos sin saber qué hacer... ¿No representa esta escena a la vergüenza en su estado más puro? Me avergüenzo cuando quedo enfrentado a los excesos de mi cuerpo, y resulta significativo que la fuente de la vergüenza en esta escena sea el sonido; un sonido espectral que proviene de dentro mismo del cuerpo, suena como "un cuerpo sin órganos" autónomo, ubicado en el centro mismo de mi cuerpo y al mismo tiempo incontrolable, como una especie de parásito, un intruso extranjero, en resumen lo que Lacan llamaba la voz-objeto, una de las encarnaciones del objeto a, de la agalma, que está "en mí más que yo mismo". [...] Es por esto que Lacan especifica que la vergüenza es respecto a la castración, como una actitud de esconder discretamente el hecho de estar-castrado. (No sorprende que las mujeres deban esconder más que los hombres: lo que se acepta es su ausencia de pene...) Aunque la falta de vergüenza reside en mostrar ampliamente la propia castracción, la vergüenza exhibe un desesperado intento por mantener las apariencias: a pesar de que sabemos la verdad (con respecto a la castración) finjamos que no se trata de eso... Éste es el motivo por el cual, cuando veo que mi prójimo discapacitado arrastra hacia mí su miembro desfigurado "sin vergüenza", soy yo y no él quien está sobrepasado por la vergüenza. Cuando un hombre exhibe su miembro retorcido a su prójimo, su verdadero objetivo no es exhibirse, sino hacer avergonzar a su prójimo por tener que enfrentarse a su antigua atracción/repulsión frente al espectáculo que está forzado a contemplar. En un modo estrictamente homólogo, uno se avergüenza de su origen étnico, de la "torsión" específica de la propia identidad particular, de estar atrapado en las coordenadas de un mundo vital al cual ha sido arrojado, al cual está pegado y es incapaz de librarse de él." Slavoj Zizek, La suspensión política de la ética.

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