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Envío para el cogollo
Por
MotetedeIndias
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Tenía yo unos deseos enormes de ir a Europa, lo consideraba imprescindible para mí. Pero por mi desconocimiento y olvido de la circunstancia cubana, caigo siempre en trampas tendidas por los demás, pues todavía a mi edad me es imposible concebir que alguien haga mal por bien gratuitamente. José Lezama Lima en carta a José Rodríguez Feo. Antes de partir le he dejado estas notas. Tomándome la libertad de hablarle en estos términos, no puedo con esa inmovilidad de carey telúrico o la conversación imposible que me le han impuesto, me dirijo a usted desde el mismo lugar donde tantos niños hablan con amigos invisibles, escondidos en roperos y rincones, saludan las ausencias que les acompañan y así matan el tedio o el horror, me dirijo a usted creyéndolo amigo, grande atrevimiento es por la distancia y la muerte que nos separa. Creo enviar aquí lo necesario para su viaje. Sahumerios y algazara infugado roedor de la ceniza, le espera en Granada cubierto de banderillas de náca...
De la felicidad: Roberto Roena y su Apollo Sound
Por
lababeldelmangle
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De la felicidad: Roberto Roena y su Apollo Sound Juan Carlos Quintero Herencia Pocas veces la vida (incluso para algunos es una imposibilidad perfecta y cruel) nos regala la imagen nítida de la felicidad. La experiencia de sentir y saber que este es el momento que se quiere habitar y que ese es el momento que hay que proteger y cuidar. No interesa su fugacidad ni su escasez históricas. El momento de la sensación que nos hace sentir vivos cuando todo allí es gozo y amplitud y lo demás no importa. En mi caso, estas imágenes son siempre el aparecer de un cuerpo y el estar ahí mientras se da y exhibe su belleza, cualquiera de ellas. Demasiadas de estas imágenes, como ya sabrán algunos, en mi, pasan por la escucha y sobre todo por un recorrer, por un recorrido. Roberto Roena es una constante en la banda sonora donde respiro y habito. Ahí está, más bien por ahí viene, mientras miro mis zapatos y la acera frente a la casa de doña Gloria, la cocinera que abría su casa todos los med...

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