La jueyera



“Una de las primeras impresiones que recibe el viajero al llegar a Puerto Rico es la desorganización en todas las esferas de la vida institucional de la sociedad. Esta desorganización da la impresión de lo que un amigo llamara "la jueyera", es decir, un desparramamiento desorbitado de comportamientos que en otras sociedades tienden a mantenerse dentro de marcos estructurales ordenados y coherentes. Para empezar, las valijas no aparecen en el areopuerto (sic), el teléfono para llamar al hotel no funciona, las reservaciones del hotel no aparecen por ningún lado tenemos que llamar a un amigo para salir del paso. Los caminos del aeropuerto están congestionados por un tránsito mal dirigido por policías inexpertos no sería muy de extrañar que el automóvil se descompusiera en el camino no fuera posible conseguir un mecánico para repararlo hasta el lunes, siendo viernes. Durante el tiempo que el automóvil debe permanecer en la calle, corremos el riesgo de que nos roben hasta el último tornillo del motor. El número de automóviles hurtados es tal que otro amigo ha perdido dos automóviles en menos de 6 meses.

Esta primera impresión de desorganización nos podría parecer un momento de mala suerte, pero nuestro optimismo empezará a flaquear cuando nos tropezamos con la entropía crónica que caracteriza otras esferas de la vida social.”

Eduardo Seda Bonilla, "La jueyera: Enajenación y pseudo conflicto", Caribbean Integration; Papers on Social, Political, and Economic Integration, (1967): 187-193.


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