Obertura 4

(El anacronismo de lababel es contemporáneo de esta bitácora. Sigo en el acopio de sus garabatos, sus huellas, sus marcas en nuestro cuerpo. Por ahí anda en silencio. En cualquier momento le da conmigo.) Fragmento a

JC Lojendio, atiende esa mano del sonero. Lo que hay allá en el mangle, sumergido, enmarañado entre cables y detonaciones eléctricas es una creatura que conoce en su cuerpo la barbaridad. Su ruido es insoportable, su belleza abruma, su mirada desquicia. La bestiezuela padece en su mirar y sobre ella simultánea desciende toda esta conversación como la información que nos recorre a diario. Tiene carapacho y se toca los ojos con la boca. Si sonríe nada existiría y comenzaría idéntica esta conversación pero con otro tono. De igual manera, si el sonero deja de chasquear los dedos Perico recupera la escucha, la máquina pierde su ruta y su poder, nunca lo arrollaría. Ambos están enterrados, sumergidos en el mal, en el mar. Que descansen en paz, e bueno.

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