Increíble como esas caras recogen los efectos de lo que el príncipe hacía durante su intervención. Una amiga queridísima ha querido escribir algo sobre este post pero cada vez que comienza, pone el video, termina entre sollozos y se va. Besos. Oye, me gusta la nueva versión de tu blog aunque me paso apagando la radio para poder leer. Manías mías.
Tainificar(nos) Juan Carlos Quintero-Herencia Ante los terremotos y la erosión ética que descarga —cual esfínter—la política y las administraciones gubernamentales sobre la ciudadanía, los puertorriqueños podríamos considerar regresar a la edad de piedra. Pero regresemos todos, todas las clases sociales, todas las identidades, de manera absoluta, a instaurar una soberanía impermeable a la historicidad y las éticas democráticas: un altar viviente a la corrección de los martirizados por la anomia centenaria, como también un templo para el ay-bendito y los por-pocos que la ineptitud bienintencionada de tantas administraciones ha producido. Quien no regrese, por supuesto, seguirá siendo lo que es, un traidor. Así matamos dos penurias de un tiro. Por un lado, construimos una sociabilidad tribal abierta, orgullosa de ser lo que es, que ya no esconda su condición y parentesco con la feligresía hegemónica de todos los días. Por el otro lado, honramos, de una vez...
Me consta que habrás de responder con otra serie de textos que solo buscan desorientar aún más esta labor de rastreo imposible. Imposible porque la verdad de todo esto que persigo, apilando tus papeles y escombros, es tan frágil como la mentira de nuestra relación. Pero, como una vez te grite mientras te fugabas, no me molesta escarbar. Queda además aquel bolero sobre los gozos que inspira la mentira. Leyéndote en el cuerpo de la otra es donde mejor aprecio tu animalidad básica, esa que no apalabra nada en lenguaje humano. Entre tus cosas me topo con un relato de una escritora puertorriqueña: Yara Liceaga, “Las aventuras de Severina” La secta de los perros número 1 (2005): 14-15. No me interesa discutir si debe ser publicado en alguna antología alternativa o formar parte de algún canon secuestrado. Me interesa discutir su efectividad, pues me ha hecho pensar en esa otra cosa que vengo mascando hace rato. Efecto ese del pensar, dicho sea de paso, que tiene alguna literatura. Comparto...
Bienvenido Motete. Estás cabrón.
ResponderBorrarY por favor no me hagas reir tanto que se estilla la pámpana. Mira la hora mijo...
La cara de Marco Antonio Muñiz, las flores y esa voz que saborea su dolor.
¿Cómo se deletrea cantante nowadays?
Abusador.
y qué tú me dices de las caras de la gente del público
ResponderBorrar:-O
Increíble como esas caras recogen los efectos de lo que el príncipe hacía durante su intervención. Una amiga queridísima ha querido escribir algo sobre este post pero cada vez que comienza, pone el video, termina entre sollozos y se va.
ResponderBorrarBesos.
Oye, me gusta la nueva versión de tu blog aunque me paso apagando la radio para poder leer. Manías mías.