Increíble como esas caras recogen los efectos de lo que el príncipe hacía durante su intervención. Una amiga queridísima ha querido escribir algo sobre este post pero cada vez que comienza, pone el video, termina entre sollozos y se va. Besos. Oye, me gusta la nueva versión de tu blog aunque me paso apagando la radio para poder leer. Manías mías.
guaynabo city blues Por Edgardo Rodríguez Juliá. Sonaba perfecto: meterme en el túnel del tiempo y recuperar algo del espíritu salsero del Cheetah y las Fania All Stars -carismas todos de mi juventud y los años setenta- a través de una visita a la suburbia profunda de Guaynabo City, los cines de la bien llamada Guaynabo Plaza. (También es que en estos tiempos del I.V.U. he desarrollado un gusto perverso por sacar a relucir mi I.D. de “senior”…). Sería una evocación, casi imposible, desde dos coordenadas puestas en las antípodas de la experiencia boricua de los últimos cincuenta años: la isla de Nueva York y la de Héctor O’Neill, ambas con la pretensión del inglés. Más allá de K-Mart están Guaynabo Plaza y sus ‘fast foods’, los cines concebidos a la manera de Disney, la falsificación de una gruta submarina que ya no sabemos si evoca la del Capitán Nemo o la de algún decorador puertorro huelestaca con ambición kitsch. La mediana de edad en este cine son los quince y las películas son esc...
Anoche entre vinos y humos marroquíes recibí una serenata (bacalao, viandas, cebollas, aceite de oliva, música de los tubérculos, hinca por ahí). Donación de una figura imprescindible en mis andares por el manglar: motete de indias. Devenir compartido en un unte, como lo que podríamos ser ahora, motete es también emblema y el mote sucio de una cualidad de nuestro frotamiento en el manglar. De aquí la culebra de mi nombre. Motete, cerca de su alambique, encontró sobre un mangle arcaico una hendidura donde había yo escondido los ruidos de mi Babel. Azorado vio otras incisiones en su tronco juncoso que sólo podían provenir de un cuerpo deseante. Orejas o bocas. Ojos como cítaras. Lenguas como tumbadoras, guaguancós como el arco del ala de un murciélago hecho por el portento. No le interesaba entender sino hallarme. Cavidad que se eleva en su sombra. Batman caribeño en pleno vuelo (El mangle transmutaba también. Sobre esto se dirá algo después), se posa en el sigilo y procede con el mejor ...
(L os cangrejos baten palancas ante el envío crustáceo de la Liceaga-Rojas a nuestro blog. Boca del cangrejo (aka) Manglaria emerge pausado de su latencia , como esa criatura que en el litoral excava su vida otra. Se despejan arenas para el luto de la poeta de cara al mar. lbm ) Del libro inédito Amaratada Yara Liceaga-Rojas voy a tu encuentro sal Madre dicen los niños cuando estamos sumergidos, chapoteando mirando al lugar donde te dejamos de espaldas a la Villa Pesquera dicen que ya debes haber llegado a China con la boca diciendo peces palabras saladas haciendo corales de viento recorriendo el planeta como deseos animados labor de dibujos de agua dicen China como medida de distancia extendiéndote en su mente y la idea del infinito que se filtra por lo dedos cuando hacemos una cacerolita con las manos con el reguero tuyo líquido que dispersa a donde fuiste lanzada cenicienta, particulada dicen China y...
Bienvenido Motete. Estás cabrón.
ResponderBorrarY por favor no me hagas reir tanto que se estilla la pámpana. Mira la hora mijo...
La cara de Marco Antonio Muñiz, las flores y esa voz que saborea su dolor.
¿Cómo se deletrea cantante nowadays?
Abusador.
y qué tú me dices de las caras de la gente del público
ResponderBorrar:-O
Increíble como esas caras recogen los efectos de lo que el príncipe hacía durante su intervención. Una amiga queridísima ha querido escribir algo sobre este post pero cada vez que comienza, pone el video, termina entre sollozos y se va.
ResponderBorrarBesos.
Oye, me gusta la nueva versión de tu blog aunque me paso apagando la radio para poder leer. Manías mías.