Back to the future: fiestas de la Jerusalém casi auténtica

VI Como un loco furioso Cuenta Josefo (según Tácito) que él mismo vio a Jesús una tarde de invierno, corriendo y gritando desaforadamente, como un loco furioso, por lo menos de Jerusalén. Desde que leí este cuento real, no puedo imajinarme a Cristo más que como lo vio Josefo. ¡Ridículos Cristos rubios o morenos con la rayita enmedio, muy bien sacada por algún peluquero de Nazaret, con las melenas rizadas sobre los hombros y la barba también partida! Y ahora que vivo en Puerto Rico, me está pareciendo que me voy a encontrar cualquier día a Cristo evanjelista, pentecostal, adventista del sétimo día, hijo de Jehová, etc., gritando desaforadamente, como un loco furioso, por los muros del Morro, para que se conviertan a su dios algunos de los tres o cuatros señores judiosos de este Jerusalén casi auténtico que es San Juan de Puerto Rico, el del corderito echado con su estandarte. IX Y la cofradía de los jitanos en Triana Quien haya presenciado en paso de la cofradía de los jitanos, ese tremendo Cristo de la Espiración, por el puente de Triana ya de madrugada, entre vuelos de palomas naturales y saetas sobrenaturales cantadas a gritos desde las barcas del Guadalquivir, comprenderá muy bien la trajedia del Calvario. Sin duda, en el Calvario, los hombres de la crucifixión estarían borrachos y sucios, jurarían por todo lo jurable, robarían todo lo posible, como estos jitanos desencajados que tantas veces he visto en Sevilla. El jitano no es sino el auténtico judío errante, descendiente de los que clavaron a Cristo. Muchos jitanos andaluces debieron venir a Puerto Rico desde Palos, Sevilla y Cadiz, mis tierras; porque Puerto Rico me parece un país eminentemente faraónico, jente de estilización definitiva, que no cambia ya por nada; como un modelo misterioso de la raza del disimulo gritado y jesticulado. Isla de la simpatía, Juan Ramón Jiménez

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