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Bellaca

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Corre y el tren su enemigo.

Coloquio de las creaturas

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What you resist, persist. Adagio psicoanalítico. mdi: ¿Escribes todavía o te quitaste? Sé que mudaste carapacho y sólo has hecho una serie de dudosas visitas familiares a través de tu red de cavernas. Entre todos estos escombros, donde los visibles dicen escribir sobre lo que no pueden ni tan siquiera apalabrar, la familia: la metáfora y la genuflexión institucional que la precede son parte de un proyecto de futuro arruinado. Allí, sin embargo, opera con eficiencia un enorme peaje. Una creatura, mijo, escribe sobre las bestialidad, los tropiezos que le regala su cuerpo y las dificultades imaginarias del instante. Los ángeles escriben sobre su esquizofrenia: “No tengo cuerpo”. Los doñitos del sentido común sobre las costumbres: “Mirapallá como han dejado la playa”. No escribo sobre lo que escribo o sobre lo que quise decir. Digo que deliberadamente no es lo que me propongo. Es algo que puede pasarte leyendo. Pasa-arte. Paso y tú tienes la chucha. Un escritor es un exhibicionista...

El amigo del tirano

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El amigo del tirano Antonio Muñoz Molina 26/07/2008 (tomado de Babelia-El País, España) En uno de los raros cafés de Manhattan que no son ya Starbucks clónicos mi amigo Vicente Echerri me cuenta que tantos años después de salir de Cuba la isla sigue apareciendo casi cada noche en sus sueños. Pero el tiempo ha pasado, y los lugares de la memoria se van contagiando de presente. Mi amigo, que tiene unos sesenta años, sueña que es un niño de doce que sale de su casa para ir a la escuela, con la mochila a la espalda, pero no está en La Habana, sino en un andén del metro de Nueva York. Cuando sube las escaleras, deprisa para no llegar tarde, emerge en la Quinta Avenida, y ve a otro niño, amigo suyo, que está cruzando la calle también camino de la escuela. La acera de este lado es Manhattan; la del otro es La Habana. Mi amigo llama al otro chico para que le espere, para caminar juntos el último tramo, pero quizás el tráfico borra su voz, o tal vez no le sale de la...

Censura rima con verdura

Envío para el cogollo

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Tenía yo unos deseos enormes de ir a Europa, lo consideraba imprescindible para mí. Pero por mi desconocimiento y olvido de la circunstancia cubana, caigo siempre en trampas tendidas por los demás, pues todavía a mi edad me es imposible concebir que alguien haga mal por bien gratuitamente. José Lezama Lima en carta a José Rodríguez Feo. Antes de partir le he dejado estas notas. Tomándome la libertad de hablarle en estos términos, no puedo con esa inmovilidad de carey telúrico o la conversación imposible que me le han impuesto, me dirijo a usted desde el mismo lugar donde tantos niños hablan con amigos invisibles, escondidos en roperos y rincones, saludan las ausencias que les acompañan y así matan el tedio o el horror, me dirijo a usted creyéndolo amigo, grande atrevimiento es por la distancia y la muerte que nos separa. Creo enviar aquí lo necesario para su viaje. Sahumerios y algazara infugado roedor de la ceniza, le espera en Granada cubierto de banderillas de náca...

Izquierda-Derecha=Ligero contra pesado

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"Todos los temas que son importantes para los seres mortales al margen del entramado social, esos temas que en círculos filosóficos son denominados "existenciales": el amor y sus paradojas, la finitud, el tener que decidir en la angostura del tiempo y con conocimientos limitados, la imposibilidad de ser bueno... todo ese horizonte trágico, en fin. A esto se añade que la satisfacción es esquiva, el descubrimiento de que la iniciativa es la nervadura de la guerra, y que para llevar la vida más simple se necesitan virtudes empresariales. Todos estos son motivos que enervan a los intelectuales más estrechos de miras. Pero hoy no existe ya otra cosa: la inteligencia no vive más que en la apertura a lo que le resulta incómodo. Y así, en un momento dado, se convierte en algo estéril, por no decir absurdo, preguntarse si éstos son temas idiosincráticos de "la derecha". Me gustaría ir al meollo del asunto. La Modernidad no es un tiempo de paz, sino una época que tien...

El fraude como tradición

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El fraude como la tradición verdadera. La que ha logrado organizar una continuidad y una presencia histórica en las islas. Económica, social, educativa, política, discursiva. Paseantes en esa galería los que han robado, saqueado, desfalcado pero también los que al apalabrar sus utopías o sus modos de libertad continúan endeudados con gestos sacramentales vacíos, parasitando con rituales, credos y consignas cualquier tipo de cuerpo. Los que han hecho de la palabra "contaminación" una palabra absoluta, esencial, transparente. Tradición del robo del presente, del saqueo de su cuerpo. Tradición del engaño y el escamoteo que siempre insiste. Se niega, con coherencia pasmosa, a mirar su ethos comunitario con todas sus autoridades y sus imposibilidades, las que tuvo, las que tiene y las que nunca practicó. Tradición bipolar ante los rugidos de la manada o ante las inscripciones de sus saberes. Conquistadores, encomenderos, gobernadores, caciques, piratas, invasores, capataces, c...

Por un materialismo gozoso: manifiesto

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Por un materialismo gozoso: manifiesto Durante la mudanza del caparazón el cangrejo prepara una recámara de humedades para su trance en vulnerabilidad. A diferencia de la cocolía, en avatar soft-shell crab , cuando procelosa merodea por el fondo marino entre ocasionales refugios, enterramientos, camuflajes, el juey construye en su madriguera, una pequeña bóveda para su estación. Como si la noche de su cueva no fuera suficiente, depara un vacío para otra noche, para una doble opacidad en quietud lo suficientemente espaciosa para depositar su cuerpo. En ella el cangrejo deviene blando y el tamiz de una inmediatez que deberá cobijarlo. Se trata de insistir en la membrana que es su cuerpo. Allí donde (siendo casco hasta en los ojos) no se puede imaginar que algo permita los destilados el cangrejo empoza su perceptiva. Entregado a esta labor de su cuerpo, cierne, decanta las arenas de su cuevilla en la cueva. Palanca, bocas y patas murmurean. Finísima, casi tejida por su saliva, una leve ...

Reguerete

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Píntame angelitos negros Edgardo Rodríguez Juliá Tomado de El Nuevo Día, 24 de febrero de 2008 La pregunta no es si los norteamericanos están preparados para un presidente negro. Sería, más bien, si los puertorriqueños estamos preparados para un gobernador prieto, de color, negro o mulato, dinga o mandinga, carabalí, cuarterón o jabao, gulembo, con el pelo kinky o simplemente de complexión taína, como Willie Miranda Marín. Ya tuvimos una mujer gobernadora y se nos fue de shopping binge a Plaza Las Américas, dejando al país, lo mismo que su antecesor, en bancarrota. Barak Obama parece que no tiene mucho futuro entre los puertorriqueños de allá. Dice doña Tita Dalmau en entrevista exclusiva para El Nuevo Día, María’s Place de la Marketa: “No voto por negros. Para negra, yo”. Marisol Sánchez abunda sobre la antipatía ancestral de la comunidad puertorriqueña hacia los afroamericanos, los “morenos” de allá, con sus maneras resentidas y modos intimidantes: “Los morenos se creen dueños de las...

Meet me at the Lobby

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Hotel Abismo 2

Identidad y elecciones: Un castrado lo hace mejor

Sobre cómo dejar ciertas escenas, dizque, políticas Sobre cómo escribir "Fin". "You know who you are" "Podemos hacer una diferencia: organízate" Sound bites preelectorales "En Luces de la ciudad, una de las obras maestras absolutas de Chaplin, hay una escena memorable (comentada, entre otros, por Levinas) que establece el vínculo entre ese objeto [el exceso inhumano] y la vergüenza. Luego de tragarse un silbato por error, el vagabundo sufre un ataque de hipo, lo que produce un efecto cómico: con el movimiento de aire de su diafragma, cada hipo hace que el silbato suene y genere un raro concierto de silbatos que provienen del interior de su cuerpo; el vagabundo, avergonzado, trata desesperadamente de disimular esos sonidos sin saber qué hacer... ¿No representa esta escena a la vergüenza en su estado más puro? Me avergüenzo cuando quedo enfrentado a los excesos de mi cuerpo, y resulta significativo que la fuente de la vergüenza en esta escena se...